¿ACABAREMOS SIENDO PROFESIONALES QUE APLICAN LA BENEFICENCIA A LOS INVISIBLES? - Jaume Funes Artiaga
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¿ACABAREMOS SIENDO PROFESIONALES QUE APLICAN LA BENEFICENCIA A LOS INVISIBLES?

¿ACABAREMOS SIENDO PROFESIONALES QUE APLICAN LA BENEFICENCIA A LOS INVISIBLES?

Comienzo el mes de diciembre participando en el acto de entrega del “II Premio internacional de Educación Social Joaquim Grau”. La propia propuesta del premio, destinado a estimular la reflexión y la divulgación de las prácticas profesionales de la educación social me condujo a hablar (ahora a escribir) sobre tres aspectos que resumo brevemente aquí:

  1. Los efectos educativos que supuestamente se derivan de la acción profesional de los educadores y las educadoras sociales. A contestar, de nuevo, a aquella vieja pregunta: ¿para qué sirve un educador?
  2. Defender, encontrarle algún sentido a la reflexión sobre la práctica profesional en el día a día.
  3. Argumentar la utilidad de escribir la reflexión, o la gestión compartida del conocimiento que genera la práctica profesional, en el mundo actual

¿Educadores para qué?

Cuando en los años 70 empezaba la democracia municipal, en las pancartas de los vecinos preocupados por su barrio ponía: MÁS EDUCADORES Y MENOS POLICÍAS. Hoy escuchamos decir a los responsables de la policía y de los que deberían preocuparse por la convivencia: “Cómo vienen tiempos de conflictividad social hace falta aumentar el número de policías. El presupuesto de Interior no se reducirá” Hay tres décadas por el medio y muchos cambios. De los educadores de calle sin papel definido hemos pasado a que su presencia sea formalmente obligada en muchos recursos y servicios. Igualmente, tenemos una decena larga de promociones profesionales formadas en la universidad, a cuya deformación yo mismo he contribuidos desde los inicios. Las realidades sociales a las que nos dedicamos han pasado de los “quinquis de los 80” a las sociedades que generan permanentemente exclusión. Pero, ahí sigue la misma pregunta, especialmente ahora, cuando todo lo socioeducativo parece prescindible: ¿Para qué sirven estos profesionales? ¿Especialmente en estos tiempos de dificultad general para todo?

Debemos seguir dando una doble respuesta:

  • Sirven para ayudar las personas a ser personas en compañía otros, especialmente a las que lo tienen todo en contra, a las que tienen dificultades en su presente y no pueden construir solas su futuro.
  • Sin olvidar que también han de contribuir a cambiar las condiciones que generan las dificultades y, especialmente, sirven para evitar que las respuestas que les damos provoquen todavía más dificultad

Demostrar que pensar es posible

24 horas antes de escribir esta reflexión tuve una sesión de supervisión con los amigos y amigas de Izangai, un centro para el acompañamiento social en Bilbao. El tema de reflexión fue: Acompañar en tiempos de crisis y cuando las administraciones hacen invisible a una parte de la población. Venía a cuento no sólo de las nuevas y viejas dificultades para formar parte de la sociedad sino de las nuevas dificultades administrativas que van poniendo los que nos mandan. Dos ejemplos: ¿morirse o dejar de existir mientras cumples los tres años de empadronamiento obligatorios para recibir cualquier tipo de ayuda? ¿qué se hace con las personas que los gestores de la ocupación insisten en definir como no ocupables?
Ante eso, ¿qué dicen y qué hacen los profesionales? ¿Gestionar prestaciones imposibles, resignarse a aguantar “usuarios”, calmar a la gente repartiendo argumentos para la resignación…? Reflexionar sobre la profesión significa poder repetir de nuevo a las administraciones tres mensajes (atención, siempre en este orden):

  1. Como en el anuncio que estos días difunde una compañía de gas: no nos ves pero estamos. Que se nieguen prestaciones no hace desaparecer a las personas ni a sus necesidades. Vuelve la beneficencia y ¿debemos convertirnos en profesionales para la beneficencia de los invisibles? Los educadores y educadoras siempre han sido profesionales con valores. No podemos dejar de decir, por ejemplo, que la pobreza infantil es ilegal. Las intervenciones profesionales sólo son profesionales si se hacen en clave de derechos. A veces, prestamos la voz, o hacemos de altavoz de los sin voz.
  2. Estamos por la eficiencia. La mayor parte de las prestaciones resultan poco menos que inútiles sin un acompañamiento personalizado. ¿Cómo se produce la activación personal, laboral, social que ahora exigen? ¿Con un auxiliar administrativo de una ETT que informatiza la vida laboral?
  3. Igualmente, les vamos a decir que pensar, también es alertar sobre las dificultades futuras. No se trata de prevenir o de amenazar con los problemas futuros sino de observar activamente como se construyen las dificultades y dar cuenta de ello.

Compartir los saberes creados

No se trata de hacer libros. Sí se trata de hacer accesible el pensamiento. Divulgar todo aquello que vamos reflexionando sobre la realidad cambiante a la que debemos atender, las dificultades y las soluciones que vamos encontrando. Se trata de divulagar, al menos, para que otro colega que piensa de manera similar descubra que su soledad es compartida. Como se trata de escribir en la sociedad de la información os invito a seguir buenas experiencias (cada vez hay más) de reflexión y divulgación, como la de EDUCABLOG. Pensar y escribir sobre las prácticas profesionales hoy significa:

  • compartir con otros las preocupaciones y las incidencias de las vidas en las que entramos,
  •  interrogarse sobre los sentidos de las intervenciones que hacemos, compartir viralmente las preocupaciones,
  •  servir para dar transparencia a las realidades sociales ocultas
  •  actualizar creativamente el pensamiento.

Como en el final del prólogo para el libro “Educablog 2006-1011, de la red al papel” escribía, se trata de mirar, pensar, describir, dar a conocer, querer seguir conociendo.
Si alguien sigue mirando Educablog ya no va a tener escusas para no mirar la realidad, pensar sobre ella, describirla en un espacio virtual, dejar que otros la conozcan, conocer lo que otros van pensando y diciendo. ¿Por qué no hacemos una red social de blogs sociales?

No Comments
  • Falo García
    Posted at 00:57h, 03 desembre Respon

    Muy buena reflexión, y personalmente buena herramienta de discusión, ahora que no sólo las Administraciones nos quieren hacer invisibles del todo, con sus recortes y “borradores”, sino también porque el empresario, o gerentes de fundaciones que gestionan servicios públicos, cuando tienen que discutir asuntos laborales con sus profesionales de la educación social, parecen querer volver al discurso de: “Yo he hecho muchas guardias… eso si era trabajar en precario… de aquella no teníamos apoyo ninguno… si hasta ahora hemos aguntado (jodidos) podemos seguir así…”. En donde la valoración de lo que uno piensa que es un profesional de la educación social, con todos los valores y compromisos que esta tiene, se parece querer desvirtuar en la beneficencia tradicional. Una beneficencia de la que para las Administraciones públicas, nosotros somos los primeros “usuarios”.

  • José Palomar Romero
    Posted at 22:20h, 04 desembre Respon

    Me ha encantado leer esto. Muchas gracias. Espero seguir en conexión con este tipo de trabajos.

  • Susana
    Posted at 22:27h, 04 desembre Respon

    No suelo ser negativa pero ahora,en estos momentos que donde yo trabajo por ejemplo, no se está dando ni un euro en ayudas de emergencia(desde este mes y hasta que la administración pague al ayto),no hay trabajo para mis usuarios, entran en desesperación y no atienden a las oportunidades de formación que son escasas y con una afluencia y competitividad tremenda, ni siquiera ya es aplicar beneficiencia, es hacer terapia, me veo todos los días dando mensajes de esperanza, lo malo no dura siempre, trucos para gastar lo menos posible, bla bla bla, que les reconforta pero me imagino que cada principio de mes cuando llegan las facturas y pensar en comer y en que no surja nada extra debe de ser un estrés tremendo y ahí estoy, sosteniendo, que no es poco pero no encuentro caminos para revertir la realidad.

  • Asier
    Posted at 14:06h, 05 desembre Respon

    Gracias por lo que nos toca, Jaume. Poco más que añadir al artículo, salvo ahondar aún mas si cabe en la idea madre que propones: Dignificar nuestra profesión, pasa por la dignificación de las personas usuarias de nuestros servicios, proyectos y acompañamientos.

    Pese a quien pese (administraciones, principalmente), y aunque tapen una realidad cada vez mas sangrante e injusta.

    La movilización social de concienciación y participación ciudadana es el camino. Basta ya de ponernos barreras y obstaculos en el mismo.

  • jose carlos
    Posted at 20:13h, 05 desembre Respon

    Hola, creo que hay que centrar los problemas profesionales y tener una visión sistémica, una titulación no hace una profesión, y a los usuarios o clientes hay que ayudarlos a ponerlos de pie, pero haciendo que se esfuercen por sus logros y por sus objetivos, la pobreza, miseria e ignorancia no se puede mantener siempre. Hay que abrir nuevos nichos, hay que hacer que el Educador Social, sea considerada una profesión, aprovechar las reformas legales que vienen de la UE, y prestar un servicio real competitivo y dentro del mercado. Los colegios profesionales también tienen que cambiar el paradigma para poder representar a la profesión, con arreglo a la realidad que abrió la directiva 123/2006 etc. y hacer otras cosas que de verdad sirvan, no verse el ombligo haciendo lo que otros venían haciendo y no sirve para los tiempos actuales. Saludos y buena reflexión la de este Blog.

  • cosme
    Posted at 19:32h, 06 desembre Respon

    Tomar la palabra, hablar sobre lo que nos interroga de nuestra práctica profesional, sobre lo que nos hace pregunta.

  • Agurtzane
    Posted at 08:13h, 07 desembre Respon

    Hoy por hoy, por la falta de reflexión y los apuros en los que nos vemos por los recortes de las administraciones, algunas entidades sociales caen en el error de acompañar a las personas con las que trabajan en el “aquí y ahora” sin ponerse a buscar una salida a largo plazo a las situaciones de dificultad actuales que, como bien dices, difieren mucho de las que se encontraban en los ochenta.
    Creo firmemente que no podemos quedarnos de brazos cruzados viéndolas venir, aguantando el txaparron… tenemos la obligación como profesionales de acompañar los procesos de incorporación social de las personas con las que trabajamos incidiendo en la importancia que tiene la reivindicación de nuestros derechos, impulsando la participación ciudadana, creando entre todos redes eficaces que sean motor para el cambio social. Dejemos de mirarnos tanto el ombligo, para ver mejor la realidad.

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