REPENSAR LA EDUCACIÓN INNOVANDO Y CON EQUIDAD. UNA NUEVA ESCUELA PARA TODA LA INFANCIA - Jaume Funes Artiaga
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REPENSAR LA EDUCACIÓN INNOVANDO Y CON EQUIDAD. UNA NUEVA ESCUELA PARA TODA LA INFANCIA

REPENSAR LA EDUCACIÓN INNOVANDO Y CON EQUIDAD. UNA NUEVA ESCUELA PARA TODA LA INFANCIA

Más allá del Informe Pisa y de la simplificación del fracaso escolar
Las nuevas preguntas a formularse y las nuevas y viejas respuestas por construir.
(Texto escrito como presentación para el curso de verano que organiza la Cátedra Unesco de la Universidad Pública de Navarra. Pamplona 25,26, 27 de julio)
 
La educación, los aprendizajes, la socialización, la convivencia, la ciudadanía de la infancia y la adolescencia viven hoy sometidos a un conjunto de transformaciones de mucho mayor calado que nunca, que se producen a una velocidad de cambio en intensa y permanente aceleración. Muchos de esos cambios se derivan de la alteración de lo que significa aprender, enseñar y educar en la llamada “sociedad de la información”, “del conocimiento”, “en red”. Otros tantos, tienen su origen en las transformaciones a las que se ven sometidos los grupos familiares, así como a la modificación del lugar de la infancia en su seno. Transformaciones que afectan a las vinculaciones, a la forma de facilitar estímulos, afectos y seguridades. Cambios, a menudo, provocados por la economía de doble salario con la que subsisten las familias, que lleva a padres y madres a solicitar servicios que extiendan los tiempos de custodia fuera del hogar.
Tampoco podemos dejar de lado que la intensificación de los diversos movimientos migratorios, en los que la infancia y la adolescencia tienen un lugar especialmente destacado, así como la globalización cultural, generan una continua y dinámica mezcla de diversidades que se traduce en un amplio abanico de diversidades educativas en permanente interacción, en la escuela o en el parque, en las pautas de crianza o en las formas de convivencia. Finalmente, las nuevas y viejas realidades de la pobreza, las pobrezas de las crisis económicas en la sociedad de consumo que afectan de una manera singular a la ciudadanía infantil, reduciendo drásticamente sus oportunidades para tener infancia y para tener futuro.
Ese enorme alud de transformaciones repercute sistemáticamente sobre la condición infantil y sobre la tarea de las instituciones educativas, especialmente la escuela, a las que se pide que, actuando como ha actuado siempre pero den respuestas a realidades que en nada se parecen a las de siempre. Paralelamente, la constatación de que los resultados que se obtienen al final de las diferentes etapas escolares no son los deseados o los supuestamente esperados (datos que de maneras discutibles señalan, con acentos diversos, algunos informes internacionales de evaluación como el conocido PISA), concentra el foco, de manera acrítica, en la labor de la escuela y el concepto contenedor de todas las dificultades que denominado “fracaso escolar”.
Las respuestas que se teorizan o que se pretenden aplicar, tienden a pecar de tres grandes defectos. En primer lugar, de volver la vista a atrás. De volver a viejas prácticas escolares y educativas que poco o nada tienen que ver con la complejidad del alumnado que cada día llega a las aulas. Retorno que, en su versión más ideológica, intenta recuperar acríticamente conceptos como esfuerzo o mérito. Simples retornos a la transmisión como forma clave del aprendizaje. Vuelta a bachilleratos y formaciones profesionales propias del siglo pasado.
El segundo error de las teorías y las respuestas consiste en olvidar el sentido de la educación y de la escuela como bienes públicos y colectivos, cuya principal función es facilitar oportunidades y estímulos de manera que se minimice el impacto de las diferencias del entorno sobre los niños  y niñas. La diversidad pasa a ser entendida como un obstáculo al que debe responderse con la segregación, con las diversas formas de escolarización separada (de buenos y malos estudiantes, de chicos y chicas, de los de fuera y de los de aquí, de los que tienen problemas y de los que no, etc.). Las nuevas y viejas segregaciones sociales se trasladan de nuevo a la escuela y se van consolidando redes diferentes según la condición social.
Finalmente, un tercer error lleva a que, en lugar de plantearnos las nuevas formas de educar recuperando mecanismos de solidaridad y de apoyo entre grupos familiares, en vez de entender la educación como un continuo en el que, según la realidad de cada niño, la escuela, la familia y otros recursos educativos van llenando la mochila de sus necesidades, volvemos a la vieja y periclitada idea de que en la escuela se enseña y en la casa se educa. Igualmente, por ejemplo, vaciamos de contenido educativo a la atención a los más pequeños. Así, se sitúa la educación 0-3 entre los recursos para conciliar la vida laboral de las madres, o se acepta cualquier forma de organizarla y se la desposee de elementos de cualidad imprescindibles, en el tiempo educativo más sensible de la vida humana.
A estos errores deberíamos añadir que el mundo de la escuela y de las instituciones educativas no es homogéneo como con frecuencia se le considera. Existen muchas experiencias que construyen una escuela diferente, que se adaptan activamente a los tiempos cambiantes, que progresan sin dejar a nadie atrás. Para pensar las respuestas no se parte de los y las profesionales que lo están haciendo activamente bien.
Cuando las respuestas parten de esos errores generaran alejamiento de la realidad, desconexión entre el mundo escolar y el de la sociedad de la información, mayor exclusión de los ya excluidos y nuevas exclusiones, pérdida progresiva del reconocimiento de la infancia en nuestro mundo, de sus necesidades y sus derechos. Por eso, este Seminario (curso ¿) tiene como eje conductor plantearse cuáles deben ser las preguntas adecuadas. Destacar cómo deben ser las miradas para descubrir alguna parte de la realidad. Sugerir elementos para la duda que permitan descubrir las verdaderas disfunciones. Hablar y comentar las practicas innovadoras que nacen de miradas abiertas y de objetivos educativos integradores.
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